Es una iniciativa que pretende convertir los recreos escolares en espacios inclusivos de aprendizaje y convivencia. A través de talleres con juegos participativos, la propuesta busca promover valores como la cooperación, la empatía y la escucha activa, implicando tanto a menores con discapacidad como al resto del alumnado, con el fin de fomentar la aceptación, eliminar etiquetas y prevenir conductas de acoso.
El proyecto también dota a los centros educativos de herramientas pedagógicas inclusivas para que los recreos sean seguros y accesibles para todas las personas.
