El 5 de diciembre es el Día Internacional del Voluntariado y Javier Serrano empezó el suyo hace algunos años. En 2014 conoció Down Ávila por un acto benéfico al que asistía con un amigo y sintió lo que él define como ‘la llamada‘, una señal le animó a comenzar su vida como voluntario. Su vinculación con el tercer sector hizo que por el camino se topara con ASPAYM Castilla y León Juventud .

Javier comenzó como voluntario acompañando a los usuarios a la feria, al cine, jornadas… Después -y gracias a su formación como profesor- comenzó dando apoyo en talleres, charlas y cursos, entre otros con nuestros míticos ‘Ponte en mis zapatos’ en institutos y colegios.

La opción de realizar un voluntariado ofrece también una trayectoria profesional. «Es una buenísima opción para labrarte un futuro y abrirte al mundo laboral», nos contaba Javier, al que precisamente hace unos días le llamaron de una entrevista de trabajo, interesados en la experiencia que tenía como voluntario. «Llama mucho la atención, siempre te preguntan por ello. Marca la diferencia respecto a los demás CV».

La imagen que tenemos de los voluntarios suele ser de una persona joven, que aún asiste a la Universidad… Pero Javier, actualmente trabajando, saca tiempo de donde haga falta para asistir a las actividades. Ahora bien, él asume que esto se hace cuando «sientes que tienes que hacerlo, cuando encuentras una estabilidad«. Realizar un voluntariado no es algo que se elija, sino que muchas veces es algo que surge. Esto es lo que Javier define como ‘la llamada’: «Cuando una persona que se esté pensando en hacer voluntariado vea que tiene ese momento, esa llamada o esa necesidad, que se anime que va a aportar mucho, y más a las personas con las que lo haga».

Javier en una sesión de ‘Ponte en mis zapatos’ en un colegio

El mensaje que transmite es contundente: «Da igual la edad o la formación que tengas, para algo vas a hacer falta en un voluntariado«.

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